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“La Barbie” mueve sus piezas

CDMX, - Luego de la muerte de Marcos Arturo Beltrán Leyva el 16 de diciembre pasado en Morelos, algunos de sus lugartenientes comenzaron a disputarse la titularidad de la organización criminal que dirigía el sinaloense, en particular Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, y Héctor Beltrán Leyva, El H o El Ingeniero.


Y aunque el cártel mantiene su hegemonía en el estado de Guerrero, los reacomodos internos han provocado zozobra en la población y aun entre las propias autoridades, que vaticinan un recrudecimiento de la violencia por el control de esta plaza.

El director de la Policía Ministerial de esta entidad, Valentín Díaz Reyes, advierte que ante la disputa por la plaza y el reacomodo de la estructura de los Beltrán Leyva la violencia podría incrementarse este año, en comparación con 2009, cuando dejó un saldo de mil 436 homicidios dolosos en el estado, de los cuales mil 62 fueron cometidos con arma de fuego.
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El 20 de diciembre, por ejemplo, un operador de La Barbie identificado como El Güero Huetamo convocó a vendedores de droga y sicarios para informarles que a partir de esa fecha trabajarían para La Barbie; incluso les dio instrucciones para impedir la entrada de Héctor Beltrán, aseguran varios agentes municipales consultados por el reportero y quienes pidieron omitir sus nombres.

Ellos coinciden en afirmar que los operadores de Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada, en alianza con La Familia de Michoacán, intentarán desplazar a los operadores de los Beltrán Leyva de Acapulco, Zihuatanejo, Chilpancingo, Iguala y Tlapa.

La división

Informes oficiales a los que Proceso pudo acceder destacan que los Beltrán Leyva llegaron a Guerrero, en forma destacada a la zona de Acapulco, durante la administración de René Juárez Cisneros (1999-2005).

Según las autoridades consultadas, el capo y sus seguidores se asentaron en residencias ubicadas en zonas habitacionales de alta plusvalía, como Pichilingue y Punta Diamante, y solían divertirse en antros como Palladium, propiedad del empresario y cónsul honorario de Rusia en Acapulco, Tony Rullán, así como en Clásico del Mar, administrado por Raymundo Reséndiz Díaz, yerno de Zeferino Torreblanca Galindo, el actual mandatario estatal.

Pronto convirtieron Acapulco en su centro de operaciones y esparcimiento. Arturo Beltrán Leyva y La Barbie controlaban el puerto y el corredor Chilpancingo-Cuernavaca, mientras que sus entonces aliados Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada dominaban el corredor de la Costa Grande.

En 2004, en las postrimerías del gobierno de Juárez Cisneros, La Barbie creó un escudo armado llamado Los Pelones, conformado por pistoleros sinaloenses, así como por policías ministeriales e integrantes de la extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI), que presuntamente realizaban tareas de trasiego de droga y daban protección al cártel del Golfo en la plaza.

En enero de 2006, Los Pelones protagonizaron una balacera en la colonia La Garita, en Acapulco, luego de que policías municipales presuntamente infiltrados por Los Zetas ejecutaran al operador financiero de Arturo Beltrán, Carlos Esteban Landeros Sánchez, El Calín.

Los Beltrán Leyva cobraron venganza días después. Colocaron las cabezas de un policía municipal y de un trabajador de un hotel local en la sede de la Coordinación Administrativa de la Secretaría de Finanzas del gobierno estatal. Ambas llevaban una cartulina con un mensaje: “Para que aprendan a respetar”, decía el texto.
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La Barbie continuó sus andanzas en Acapulco, aunque a principios de 2008 tuvo diferencias con sus antiguos aliados, a raíz de la detención, en enero de ese año, de Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo.

Para ese entonces la plaza ya estaba dividida. La Barbie tenía a su operador, a quien identificaba como El Güero Huetamo, mientras que Luis Enrique Ríos Urías, El Comandante Magaña, originario de Navolato, Sinaloa, y jefe de escoltas de Marcos Arturo Beltrán, se apoyaba en Miguel Ángel Araujo Moreno, El Buche.

Sin embargo, el 7 de junio de 2009 el Comandante Magaña murió en un enfrentamiento con el Ejército en la zona turística de Caletilla. En la refriega cayeron 17 personas: 13 sicarios, dos militares y dos civiles. Al día siguiente, el comandante de la XXVII Zona Militar, general de brigada Daniel Velázquez Ramírez, confirmó la muerte de quien fuera jefe de pistoleros de Marcos Arturo Beltrán Leyva durante 10 años (Proceso 1702).

Semanas antes, el 24 de mayo, agentes del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Federal Preventiva (PFP) y de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) catearon el centro nocturno Exxxoticas, ubicado en Acapulco, donde detuvieron a siete trabajadores, a quienes acusaron de formar parte de la estructura de lavado de dinero de La Barbie (Proceso 1712).

Después de este incidente, la base de sicarios de La Barbie fue desplazada y el control de la plaza de Acapulco quedó en manos de Carlos Eduardo Martel Delgado, El Charly, uno de los 11 sicarios detenidos el pasado 12 de diciembre en una narcoposada en Tepoztlán, Morelos, días antes del operativo de la Marina en el que cayeron El Jefe de Jefes y varios de sus pistoleros, entre ellos Jesús Nava Romero, El Rojo.

Los golpes al cártel

Dos días después de la muerte de Marcos Arturo Beltrán Leyva, un grupo de agentes federales detuvo en Jiutepec, Morelos, al guerrerense Jesús Basilio Araujo, conocido como El Pollo o La Piyeya, jefe de sicarios de El Rojo.

La Piyeya se encuentra bajo arraigo acusado por las autoridades federales de 109 ejecuciones en Guerrero y Morelos, así como de ser uno de los responsables del trasiego de droga de Guerrero a Tamaulipas.

Y mientras el gobierno federal y el de Estados Unidos se congraciaban por la muerte de El Jefe de Jefes, el 27 de diciembre el gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca Galindo, aprovechó la ceremonia del primer informe de gobierno del alcalde de Acapulco, Manuel Añorve Baños, para declarar sobre el asunto a los medios locales:

“Me parece muy difícil que de la noche a la mañana se vaya a resolver. Es un problema de profundidad, es un problema de descomposición general; hay muchos grupos delincuenciales. Este es un cáncer que ha cundido en la sociedad y yo no creo que con la pérdida de uno de los líderes del narcotráfico se vaya a acabar el problema.

Desde hace un año, el Consejo del Observatorio Ciudadano alertó acerca de la “evidente penetración” de la delincuencia en las instituciones y sobre “la frecuente complicidad” de autoridades con los grupos criminales.

Enrique del Rayo, coordinador de ese organismo, creado a instancias del acuerdo nacional de Seguridad Pública, demandó que se desplegara una operación limpieza en las corporaciones policiacas estatales y municipales. Estadísticas de la Procuraduría General de Justicia del estado indican que durante la administración de Zeferino Torreblanca han sido ejecutados 35 elementos de la Policía Ministerial: el subdirector de esa corporación, Julio Carlos López, en 2005; 15 comandantes, y 19 policías.

Agentes municipales que pidieron el anonimato comentaron al corresponsal que a pesar de las bajas que ha tenido el cártel de los Beltrán Leyva, entre ellas las de Marcos Arturo y sus pistoleros El Rojo y El Buche, ahora es La Barbie quien pretende retomar el liderazgo que perdió en 2008 por diferencias con otros miembros del grupo que lideraba El Jefe de Jefes.

*Con Información de EFE y AP



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