El exmilitar y pieza clave en la fundación de Los Zetas, conocido como "El Cachetes", reconoce su responsabilidad en una corte federal por la exportación masiva de estupefacientes a territorio estadounidense.

En un giro significativo para la historia del combate al crimen transnacional, Daniel Pérez Rojas, alias “El Cachetes”, ha formalizado su declaración de culpabilidad ante una corte federal en los Estados Unidos. Pérez Rojas, identificado como uno de los pilares fundacionales de la primera generación de Los Zetas, admitió su participación directa en una conspiración de largo alcance destinada a traficar toneladas de cocaína y marihuana hacia el país norteamericano.

La relevancia de este caso trasciende la simple captura de un operador. Como antiguo integrante del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), Pérez Rojas personifica la transición de la élite militar hacia la delincuencia organizada. Tras su deserción, el hoy convicto fue instrumental para inyectar tácticas de guerra y disciplina castrense en la estructura criminal que, bajo el mando de figuras como Heriberto Lazcano, “Z-3”, transformaría el panorama de la seguridad en la región.

De acuerdo con el seguimiento realizado por WEB News Network, INC en expedientes judiciales, su influencia se extendió con fuerza hacia Centroamérica. En el año 2008, su presencia fue detectada en Guatemala, específicamente en áreas estratégicas donde coordinó la red de sobornos a funcionarios locales. Su misión era clara: asegurar, mediante el uso de la fuerza y el homicidio selectivo, las rutas terrestres que permitían el flujo ininterrumpido de narcóticos desde el sur hacia México y, finalmente, al mercado estadounidense.

"No se trata solo de un traficante, sino de un estratega que supervisaba operaciones de alto nivel y definía el control territorial con una lógica de combate militar", señalan fuentes cercanas al proceso judicial.

Expertos en seguridad y miembros de la comunidad internacional observan este cierre judicial como una oportunidad para documentar el origen de la violencia extrema que ha marcado a México y Centroamérica en las últimas décadas. La fiscalía ha subrayado que el modelo de expansión territorial y violencia paramilitar que Pérez Rojas ayudó a cimentar fue posteriormente replicado por otras organizaciones delictivas, dejando una huella imborrable en la historia de la región.

La sentencia definitiva será dictada en los próximos meses, cerrando así un capítulo más sobre la era de los fundadores de una de las organizaciones más temidas del continente. Este proceso judicial también destaca la colaboración continua entre las autoridades de Washington y sus contrapartes en Ciudad de México y Guatemala para desmantelar los remanentes de estas estructuras históricas.