En un giro que podría redefinir el mapa del narcotráfico en México, se ha revelado que Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, actuales cabecillas de la facción conocida como "Los Chapitos", mantienen comunicación abierta con el Departamento de Justicia de EE. UU. para explorar los términos de una posible entrega voluntaria.
Según un reporte detallado por el periodista Keegan Hamilton en Los Angeles Times, este acercamiento no es una decisión impulsiva; fuentes cercanas al caso aseguran que los hermanos Guzmán Salazar han estado sondeando el terreno desde hace aproximadamente un año. La estrategia de los líderes del Cártel de Sinaloa parece centrarse en observar con cautela el trato judicial que reciben sus hermanos, Ovidio y Joaquín Guzmán López, quienes ya se encuentran bajo custodia en territorio estadounidense.
"Los hermanos están esperando ver los resultados legales y los beneficios que obtengan Ovidio y Joaquín antes de dar el paso definitivo hacia una rendición negociada", señalan los informes internos.
Este escenario ocurre en medio de una cruenta guerra interna en el estado de Sinaloa, México, donde la facción de Los Chapitos se disputa el control territorial contra "Los Mayos", liderados por Ismael Zambada Sicairos. La violencia ha dejado una estela de desapariciones y homicidios que mantiene en vilo a la comunidad local.
Cronología de una entrega estratégica
El panorama para los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán cambió drásticamente tras los eventos de julio de 2024, cuando Joaquín Guzmán López fue arrestado junto a Ismael "El Mayo" Zambada. Desde entonces, la disposición de los hermanos detenidos para colaborar ha generado una presión sin precedentes sobre el resto del clan.
Actualmente, las autoridades mantienen las siguientes recompensas y procesos:
- - 10 millones de dólares: Recompensa vigente por información que lleve a la captura de Iván Archivaldo o Jesús Alfredo.
- - Ovidio Guzmán: Programado para recibir sentencia el 27 de julio de 2026.
- - Joaquín Guzmán López: Próxima audiencia fijada para el 2 de junio de 2026 tras aceptar cargos de narcotráfico.
Expertos en seguridad consideran que una entrega pactada buscaría evitar la captura violenta o la extradición sin beneficios, permitiendo a los líderes negociar reducciones de pena a cambio de información crítica sobre las rutas del fentanilo y las redes de corrupción que protegen la operación en ambos lados de la frontera.
Por su parte, los habitantes de Culiacán y municipios aledaños observan con incertidumbre estos movimientos. "Si se van los líderes, lo único que esperamos es que cese el ruido de las balas en las calles", expresó un integrante de la comunidad local bajo anonimato. Mientras tanto, el Gobierno de México y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) mantienen operativos constantes para contener los brotes de violencia derivados de estas fracturas internas.
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